Registro de anidación exitosa de Ara macao en el área urbana de Medellín

Por Juan Camilo Rodríguez Henao

 Anidan

El proceso de nidificación guacamaya bandera (Ara macao) es largo y un poco complicado acá queremos mostrar un seguimiento detallado de un proceso de nidificación de esta ave, en la ciudad de Medellín, Colombia. Las observaciones iniciaron en octubre de 2025 y culminaron satisfactoriamente el 11 de marzo de 2026 con la confirmación de la salida de dos crías del nido. Este registro es relevante para el estudio de la adaptación y reproducción de ésta y otras especies en entornos urbanos intervenidos.

Primeros avistamientos de guacamayas sobrevolando el espacio 10-2025. Foto Camilo Rodríguez

Metodología de observación
El monitoreo se realizó de forma semanal mediante registro fotográfico y videográfico desde el primer avistamiento de interés en octubre de 2025.

El punto focal fue una palma muerta de gran altura, la estructura (profundidad, materiales internos, diámetro) del nido se desconoce, debido a su estructura profunda dificultó inicialmente la observación directa de una posible anidación, y más teniendo en cuenta que esta especie puede durar meses en escoger el nido ideal. Durante seis meses se documentó la actividad constante de los individuos adultos en la periferia y en el interior de dicha estructura, visitándola constantemente, a veces un individuo, otras veces bandadas de hasta 8 individuos venían a visitar el entorno.

Comportamiento natural de pareja de guacamayas, alimentándose al frente del nido. Foto Camilo Rodríguez

Comportamiento y selección del hábitat

Reconocimiento de lo que es el actual nido. Foto de Camilo Rodríguez

La especie Ara macao presenta una fase de selección de nido prolongada que puede durar varios meses. En este caso, los ejemplares demostraron una evaluación exhaustiva antes de establecerse definitivamente en la palma. En el contexto urbano de Medellín, se observa habitualmente un comportamiento gregario con bandadas de hasta ocho individuos volando en conjunto. Debido a que la especie no presenta dimorfismo sexual, la identificación de los roles de cada progenitor no pudo determinarse mediante observación morfológica externa.
De acuerdo con Birds of the world sabemos lo siguiente: “Por término medio, la especie pone uno o dos huevos. Los pichones nacen en promedio tras 28 días de incubación y permanecen en el nido hasta la edad de 120 a 137 días.

Confirmación de nido exitoso, adulto alimentando a una de las crías mientras el otro adulto “supervisa” en la parte superior del nido. Foto Camilo Rodríguez

Así pues, pasan entre tres y cuatro meses en el nido. Los padres los alimentan entre cuatro y 15 veces al día. Las aves juveniles salen del nido junto con los padres entre los 97 y los 140 días de edad. Permanecen con los padres hasta casi un año, hasta que la pareja comienza a anidar de nuevo, aunque se ha registrado que en algunas ocasiones la pareja no vuelve a anidar hasta el segundo año. Se estima que las aves juveniles no alcanzan la madurez sexual hasta casi los tres o cuatro años de edad”.

Resultados y conclusiones

La confirmación del nido como efectivo ocurrió el 11 de marzo de 2026, tras verificar la emergencia de dos ejemplares juveniles.

Este hallazgo valida la idoneidad de ciertas estructuras vegetales muertas dentro de la ciudad como refugios reproductivos. La documentación recolectada constituye un conjunto técnico valioso para la ornitología local, aportando datos sobre los tiempos de ocupación y éxito reproductivo de la especie en el Valle de Aburrá.
De acuerdo con  los registros fotográficos y el comportamiento de las crías, se estima que éstas están en la edad juvenil, donde salen del nido junto con los padres entre los 97 y 140 días de edad.

Paciencia y descanso dentro del nido. Foto Camilo Rodríguez
Adversidades que viven en el día a día cuando se decide anidar en un espacio. Foto Camilo Rodríguez

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