Por Comunicaciones Facultad de Minas
La Asociación de Mujeres Campesinas Siemprevivas, del corregimiento de San Cristóbal, vereda San José de la Montaña, fortalece sus procesos de producción de plantas medicinales en conjunto con el Aula STEAM Sonny Jiménez de la Facultad de Minas. Tras seis meses de ejecución del proyecto, ambas partes se reunieron en una nueva sesión de trabajo enfocada en optimizar el procesamiento de la caléndula, una de las plantas más representativas de la asociación.

Durante la jornada, las participantes conocieron avances derivados de pruebas de laboratorio y realizaron actividades prácticas orientadas a comprender nuevas formas de transformar la caléndula, con el propósito de mejorar la calidad y estandarización de los productos que elaboran. Todo esto hace parte del proyecto Sanadoras de vida: fortalecimiento de procesos productivos de la Asociación de Mujeres Campesinas Siemprevivas en el corregimiento de San Cristóbal, Medellín, ganador de la convocatorio de Extensión Solidaria 2025.
Julio César Guerra González, codirector del proyecto y profesional de apoyo del Aula STEAM Sonny Jiménez, explicó que en el proceso se han identificado alternativas para aprovechar mejor las propiedades de la caléndula. «Los avances son pruebas de laboratorio que se han realizado a sus productos y algunos componentes que hemos encontrado, además de una forma diferente de transformar el elemento básico respecto al proceso que ellas venían utilizando. La actividad consistió en reconocer esta planta medicinal como ese actor no humano que nos acompañará durante el resto del proyecto», señaló.
Como parte de la sesión, las integrantes de la asociación participaron en un ejercicio creativo en el que dibujaron una caléndula, ilustraciones que harán parte de la portada de la cartilla que documentará el proceso desarrollado durante el proyecto. Posteriormente realizaron una práctica de infusión de la planta utilizando una metodología que permite conservar mejor sus propiedades naturales. «Queremos mostrarles desde la práctica los cambios que podemos hacer para optimizar sus productos con base en lo que nos dice la ciencia», agregó Guerra González, quien destacó que estas sesiones buscan integrar el conocimiento científico con la experiencia acumulada por sus 13 mujeres productoras.

«Después de un trabajo de seis meses, en conjunto con la Asociación de Mujeres Campesinas, los avances nos han permitido encontrar la mejor manera de extraer las propiedades de la caléndula, que son la base con la que ellas elaboran algunos de sus productos cosméticos y que, a su vez, representan una buena parte de los ingresos de la asociación. También participan en él estudiantes de Ingeniería Química, Ingeniería de Sistemas y, próximamente, Ingeniería Industrial. Además, varios profesionales del aula STEAM, profesoras de la Facultad de Minas y de la Facultad de Ciencias Económicas, con quienes hemos logrado consolidar un equipo integral que nos ha permitido llegar a las señoras de la asociación con un lenguaje más cercano, para que ellas apliquen estos conocimientos en la fabricación de sus productos», destacó Laura Marcela Londoño, directora del proyecto y profesora adscrita al Instituto de Educación en Ingeniería —IEI—.
La Asociación de Mujeres Campesinas Siemprevivas nació en 1997 con el acompañamiento de la Corporación Penca de Sábila. Seis años después, en 2003, obtuvo su personería jurídica, consolidando un proceso comunitario enfocado en la agroecología, las plantas medicinales y el desarrollo rural. «Estamos aprendiendo más sobre plantas medicinales, especialmente sobre la caléndula, porque se está estandarizando una crema a base de productos que contienen vitaminas y otros elementos naturales que ayudan a nutrir la piel. Sabemos que la caléndula es antiinflamatoria, cicatrizante, sirve para el acné y para nutrir la piel. Ahora también estamos aprendiendo de dónde provienen esos componentes y cómo utilizarlos en el procesamiento de nuestros productos», afirmó Carmen Acevedo Mariaca, representante legal de la organización.
Como líder Carmen destacó que este trabajo muestra el papel transformador de la universidad cuando conecta el conocimiento académico con las necesidades de los territorios. «Los ingenieros no solo habitan la academia, sino que observan las realidades que ocurren en las comunidades y las necesidades que tenemos. Gracias a esta alianza y a nuestro trabajo conjunto el proyecto que presentamos en 2025 fue aprobado y nosotras pudiéramos beneficiarnos. La Universidad ha sido un gran aliado para fortalecer nuestros procesos».
«Se planea que la ejecución del proyecto se extienda hasta 2027 y que, en ese momento, logremos la estandarización de los procesos productivos de esta crema de caléndula, el shampoo de romero y el jabón de caléndula. Además, buscamos hacer esa transferencia del conocimiento para que las mismas señoras de la asociación puedan reproducir las fórmulas y lograr esa consistencia y calidad en los productos que posteriormente comercializan», precisó la profesora Laura Londoño.
Una de las grandes apuestas de la comunidad asociada al Aula STEAM reside en que la sapiencia ingenieril se nutra de los saberes de comunidades que trabajan en temas de interés académico, pero que están lejos de los salones. En ese sentido, este ejercicio constituye un aprendizaje en doble vía, del que se esperan resultados para 2027.
